En tiempos pasados si de algo no adolecía las hermandades era de inmuebles en los que poder salvaguardar enseres e imágenes. Pero en la mitad de siglo XX las hermandades apenas tenían para poder afrontar con dignidad su Semana Santa, por lo que tenía que pedir favores para poner a buen recaudo sus enseres. En cuanto a la hermandad negra disfrutó en el año 1954 del primer local cuartel en el que hacían vida los miembros de la cofradía propiedad de los hermanos Parras. Las postrimerías de la década de los años 50 -año 1959- no solo fue importante por el aumento en la nómina de imágenes, sino que dado el incremento de enseres que ya ostentaba, decidieron alquilar un local. El hermano mayor, Elías Caracuel acuerda con Dña. Ana Torralbo Gutiérrez alquilar un inmueble en la calle Santa Ana. El alquiler se produjo por tiempo indefinido y el coste para las arcas de la hermandad fueron de siete pesetas diarias. La hermandad tenía una sede propia para reuniones y a la vez un almacén en el que gestionar el cuidado de los enseres. Años antes, la convocatoria para la procesión del Miércoles Santo que se mandaba a los cofrades, marcaba el nº 5 de la calle General Mola -actual Arco- como punto de encuentro de cara a la organización de la misma.