La hermandad del Santo Sepulcro recupera la advocación de los Dolores en forma de dolorosa, una imagen de suma importancia a lo largo de la historia cofrade cañetera y que volvería a procesionar en la década de los 60. Elías Caracuel propuso esta advocación amparándose en “devociones y tradiciones antiguas”. Se produjo de una manera fortuita dado que la Junta de Gobierno había encargado en el año 1957 a los talleres de Rafael Valverde Luján la talla de un Cristo Yacente. Para ese trabajo que tenía un coste de 12 mil pesetas se había entregado dos mil, pero el escultor al no tener terminada la escultura ofreció la realización de una vieja promesa a la hermandad, la efigie de la Virgen de los Dolores. En la Junta General de hermanos del año 1958 el primer punto del orden del día lo confirmaba el propio Sr. Caracuel: “El Sr. Hermano Mayor dijo: es una realidad que lo que en otras ocasiones ya os anuncie referente a la Virgen de los Dolores, pues gracias a Dios este año nos cabe la alegría de que nos acompañe en nuestros desfiles la Sacratísima Imagen de Nuestra Señora de los Dolores, obra del escultor y amigo nuestro Rafael Valverde Toscano, que como prometió es un regalo a la Cofradía”. Su primer Devoto Septenario se realizará en la Cuaresma del año 1960, ya con Miguel Huertas Ruano como hermano mayor de la cofradía. Un año después saldría en procesión el Viernes Santo en una procesión inédita, ya que por primera vez hacían estación de penitencia tres de las cuatros imágenes titulares de la hermandad: Nuestra Señora de la Piedad, Santo Sepulcro y Nuestra Señora María Santísima de los Dolores.
A principios de los años 70, el hermano mayor de la hermandad del Santo Sepulcro Pedro Juan Villarejo, plantea la posibilidad de restaurar la Virgen de los Dolores. Quizás era prematuro realizarle algún tipo de intervención dado que era una talla muy joven. En cualquier caso, no consta acción alguna a la Dolorosa del Viernes Santo en aquellos años. Una segunda propuesta de restauración se realiza en mayo del año 86. En esta ocasión si se acuerda realizarla y se propone acertadamente llevarlo al taller donde se gubió, el de los hermanos Valverde Luján. No se sabe en que consistió la intervención, lo que si estaba claro es que se realizaba tal acción “a causa del estado deprorable en el que se encontraba”.
Varias instantáneas del año 85 y otras posteriores reflejan el tratamiento ejecutado por el artista cordobés. El coste de la restauración para la hermandad fue de 62 mil pesetas. En la década de los 2000, la imagen fue restaurada por Manuel Luque Bonillo.
Sus cultos se celebran la semana previa a la Semana Mayor mediante un Devoto Septenario que culmina el Viernes de Dolores a través de un via crucis por las calles de la feligresía con la imagen dolorosa de María. Tanto el Viernes de Dolores como el día 15 de septiembre, día de los Dolores gloriosos de María, la imagen se expone en devoto Besamanos. Su día de salida se produce cada Viernes Santo bajo palio en la procesión oficial del Santo Entierro acompañando a la Imagen del titular del Santo Sepulcro.
